Ofelia, esa hermosa niña de ojos pardos, recordó una vez más el nombre de aquel que rompió su promesa.

Aquel hombre que llenó su cuerpo de bizarros lunares de un fuerte color púrpura.

Su voz se quebró por un instante.

Una lágrima rodó por su mejilla.

Esa hermosa niña de ojos pardos, llamada Ofelia, se esforzó en negar lo que ya todos sabíamos.

No es felíz. Él la utiliza.

Pero ella....

Aún lo ama.